Emprendedor
significa ser pionero, innovador, flexible, dinámico, capaz
de asumir riesgos, creativo y orientado al crecimiento. La actitud
hacia la incertidumbre es lo que caracteriza al emprendedor, la
capacidad y decisión de crear una empresa, siempre con ánimo
innovador.
Schumpeter, profesor de Harvard, fue él primero en utilizar
el término para referirse a aquellos individuos que con sus
actividades generan inestabilidades en los mercados. Contraponiéndose
a esta teoría, la escuela austríaca manifestó
una discrepancia con respecto al término, pues muchos emprendedores
lograban mejorar y hacer más eficientes la red comercial,
creando nuevas riquezas. Hoy en día se aceptan ambas como
actitudes emprendedoras, pero los patrones de enseñanza para
uno u otro son en cierto modo diferentes. En todo caso surge el
emprendedor como una respuesta y aprovechamiento en la oportunidad
generada ante las diferentes crisis que enfrentan permanentemente
las economías.
El espíritu emprendedor es necesario para la creación
de nuevas empresas y para la sostenibilidad de las existentes, pues
el desafío del mundo globalizado requiere empresas que permanentemente
hagan investigación de mercados y creen nuevos productos
para satisfacer la cambiante demanda de los clientes.
El espíritu emprendedor es un rasgo que algunas personas
u organizaciones poseen de una manera completa y del cual otras
están totalmente desprovistas.
Sobre el emprendimiento Schumpeter partía del concepto del
emprendedor como una persona extraordinaria que promovía
nuevas combinaciones o innovaciones y planteó: “La
función de los emprendedores es reformar o revolucionar el
patrón de producción al explotar una invención,
o mas comúnmente, una posibilidad técnica no probada,
para producir un nuevo producto o uno viejo de una nueva manera;
o proveer de una nueva fuente de insumos o un material nuevo; o
reorganizar una industria, etc. Este tipo de actividades son las
responsables primarias de la prosperidad recurrente que revoluciona
el organismo económico y las recesiones recurrentes que se
deben al impacto desequilibrado de los nuevos productos o métodos.
Hacerse cargo de estas cosas nuevas es difícil y constituye
una función económica distinta, primero, porque se
encuentran fuera de las actividades rutinarias que todos entienden,
y en segundo lugar, porque el entorno se resiste de muchas maneras
desde un simple rechazo a financiar o comprar una idea nueva, hasta
el ataque físico al hombre que intenta producirlo. Para actuar
con confianza más allá del rango de sucesos familiares
y superar la resistencia se requieren de aptitudes que están
presentes solo en una pequeña fracción de la población
y que define tanto el tipo emprendedor como la función emprendedora.
Esta función no consiste esencialmente en inventar algo o
en crear las condiciones en las cuales la empresa puede explotar
lo innovador; consiste básicamente en conseguir que las cosas
se hagan”.
Véase entonces que la calidad del emprendedor exige un compromiso
personal y disciplinado para hacer realidad los proyectos ejecutándolos
totalmente.
Por su parte la escuela austríaca de emprendimiento destaca
autores como Ludwig von Mises, Freidrich Hayek e Israel Kirzner,
quienes rechazaban las ideas de Schumpeter. Si bien compartían
la percepción de la importancia de la contribución
del emprendimiento al proceso de desarrollo capitalista, diferían
en su concepción de la naturaleza de la persona y la actividad,
en el impacto de estos en el proceso y en la visión futura
del capitalismo. Mises, consideró que el factor emprendedor
está presente en todas las acciones humanas debido a las
incertidumbres presentes en el contexto de estas acciones, y no
limitado a las acciones de un tipo particular de personas. Para
Mises, el emprendedor es aquel que desea especular en una situación
de incertidumbre, respondiendo a las señales del mercado
con respecto a precios, ganancias y pérdidas. Debido a estas
acciones, el emprendedor ayuda a nivelar la demanda y la oferta
y, si ha especulado correctamente, genera una ganancia para sí.
De lo contrario, asume las pérdidas por su decisión
incorrecta. Para Kirzner, el emprendedor gana por estar alerta a
oportunidades que existen en situaciones inciertas, de desequilibrio.
Esta alerta permite al emprendedor percibir las oportunidades antes
que los demás. Más aún, el emprendimiento no
está encapsulado en la mera posición de un mayor conocimiento
de las oportunidades del mercado. El aspecto de conocimiento que
es crucialmente relevante para el emprendimiento no está
enfocado al conocimiento substantivo o datos de mercado sino mas
bien al sentido de alerta, de “conocimiento” de donde
ubicar los datos de mercado. Kirzner enfatizó el hecho y
la importancia de la competencia, no como una situación sino
como un proceso. Desde su punto de vista, el proceso del mercado
es inherentemente competitivo.
Se destaca en estos pensadores la importancia dada a la cualidad
de observadores que poseen los emprendedores, para identificar en
el mercado las oportunidades a partir de las necesidades nuevas
o coyunturales que surjan.
Es probable
que ambos modos de emprendimiento existan paralelamente en una persona
o en una sociedad. En la teoría, la identificación
de los modos de emprendimiento permite desarrollar nuevas formas
de pensamiento y su uso. Los mejores emprendedores posiblemente
combinen características de ambos efectiva o alternativamente,
teniendo la capacidad de cambiar fácilmente de un modo al
otro a medida que la situación lo requiera. Sin embargo,
de acuerdo a los aspectos culturales de cada sociedad, se pueden
establecer si los patrones de una escuela son predominantes o no.
En Estados Unidos, por ejemplo, parece haber una tendencia hacia
la escuela de Schumpeter, mientras que en Europa, la tendencia parece
estar orientada a la escuela Austríaca. Estas tendencias
se basan en la mayoría y no en la totalidad de los emprendedores.
En la
década de los 80’s, Howard Stevenson, de la Universidad
de Harvard interpretó la mentalidad emprendedora como un
sistema de gestión apoyado más en las oportunidades
que en los recursos. Este análisis ha servido para apoyar
el emprendimiento tanto a empresarios como a empleados de compañías
de todo tipo.
Existen muchos ejemplos de empresarios/as exitosos que siguen esta
tendencia. Son los casos conocidos de aquellos que creyeron en su
sueño e hicieron lo imposible por hacerlo realidad, y lo
lograron. Pero también existen muchos líderes empleados
en empresas establecidas que también lograron realizar su
sueño, como Ray Kroc, quien llevó a McDonalds de un
pequeño local al emporio de hoy en día, y Roberto
Goizueta, de la Coca-cola.
La enseñanza del emprendimiento tiene un gran impacto en
la formación de líderes comerciales y por eso es considerada
imprescindible en los principales currículos. Cuando evaluamos
las alternativas para formar a los líderes del futuro consideramos
dos a saber: la tradicional contempla la formación de personas
cuyo desarrollo personal esté ligado a la escalera empresarial,
subiendo con mucho esfuerzo y buen trabajo a puestos superiores
y la formada por emprendedores capaces de generar empresas nuevas
y encausados básicamente al liderazgo organizacional, para
alcanzar en la compañía importantes procesos nuevos
y preexistentes que requieren la práctica innovadora en la
aplicación delos diferentes modelos administrativos.