Hay
consenso en que el desarrollo de competencias en los niños
menores de 5 años, es la base para los aprendizajes posteriores
que traerán como consecuencia condiciones favorables para el
desempeño y por lo tanto y para mejorar la calidad de vida
de los hombres y mujeres que iniciaron a esa edad el proceso de formación
dentro del sistema educativo.

Por lo
tanto la educación para la primera infancia debe apoyarse en
actividades lúdicas a partir del uso del juego y las diferentes
expresiones del arte, para que los menores libres de presiones y aprovechando
su disponibilidad al juego evidencien sus capacidades, para que el
docente pueda de manera personalizada potencializarla e incorporar
su plan de trabajo individual en los proyectos pedagógicos,
así como acompañarse de docentes de apoyo de las diferentes
disciplinas en los casos que lo requiera.
Es necesario
entonces que comprendamos el alcance de la responsabilidad social
que asiste al jardín infantil, la escuela, los maestros en
la labor educadora, la cual es compartida por la familia en el proceso
de formación e instrucción, toda vez que el lugar donde
crece y se desarrolla el niño/a son espacios permanentes de
aprendizaje, donde se incluyen las observaciones diarias de la convivencia
que el menor aprecia en su entorno.
Por lo expuesto, se destaca la
la importancia de articular un trabajo interinstitucional e intersectorial
para la atención a la primera infancia, en la que concurren
todos los actores sociales ya enunciados y que ahora cobra especial
importancia por el anuncio del gobierno nacional a través del
Ministerio de Educación, de autorizar la atención de
niños de 4 años, incorporándolos al sistema ,
con prestación del servicio educativo en los establecimientos
públicos o por medio de convenios en los hogares de bienestar
familiar. Una vez cubierta la demanda del servicio de los menores
de 4 años cuya cobertura de atención alcance el 80%,
podrán atenderse en igualdad de condiciones los niños
de 3 años.
Hay ya
un punto común de trabajo sobre la misma población objeto:
la primera infancia, que abarca niños/as de 0 a 5 años,
los que inicialmente eran atendidos en su mayoría por el Instituto
Colombiano de Bienestar familiar ICBF; ahora sobre los niños/as
de 3 y hasta 5 años existe clara disposición legal del
gobierno nacional de atención en servicio educativo sin perjuicio
de la atención nutricional y de cuidado de los niños
a cargo de jardineras y madres comunitarias.
Para garantizar la labor exitosa es necesario el trabajo planeado
compartido y acordado de las dos instancias ICBF y MEN, donde se establezcan
los convenios de atención en los sitios donde no exista la
infraestructura necesaria, en los que se aclare la manera de asistencia
alimentaria y los espacios de acción de las cuidadoras de niños,
así como de los docentes para la tarea de enseñanza
aprendizaje, aprestamiento y desarrollo de habilidades motoras conducentes
a los estándares y competencias para los diferentes saberes.
En consideración
a los derechos de los niños/as en materia de educación
y nutrición de cara a los retos establecidos en las metas del
milenio para la erradicación de la pobreza, esta unión
de ICBF y MEN es promisoria a partir de las experiencias de una y
otra entidad en la prestación de los servicios encomendados
por el Estado, de los cuales una vez clarificadas las competencias
ha de surgir un importante resultado sinérgico en favor de
la niñez primero la más vulnerable y luego en el mediano
plazo con atención universal a la primera infancia.

EL EMPRENDIMIENTO
ES EL LIDERAZGO DE LA PRODUCTIVIDAD